EL TAMBOR DE LA BOLSA - Trading en los Mercados Financieros desde 2007

sábado, 21 de abril de 2018

Vivienda: Rentabilidad del +31% en 3 años

Mucho ha cambiado la percepción del mercado inmobiliario desde la última vez que publicamos algo al respecto en el blog. En nuestro anterior post indicábamos que la vivienda continuaba desarrollando su tendencia alcista y, sin embargo, poca gente hablaba de ese tema. Hoy, un año después, la tendencia se ha acelerado y la rentabilidad positiva de los bienes inmuebles ya está en boca de todo el mundo. Es curioso cómo cambian los sentimientos en tan poco tiempo y lo que ayer era negro hoy es blanco puro. En cualquier caso, eso significa que poco a poco se va agotando la ventana de oportunidad para incorporarse al mercado inmobiliario.

Vivienda: Rentabilidad del +31% en 3 años


En nuestro último repaso a la situación, comentábamos que la vivienda continuaba con su tendencia alcista a velocidad de crucero (ver post Vivienda: Se consolida la tendencia alcista). En aquel momento (julio-2017) el índice Madrid se encontraba en los 8.400 puntos y nuestra señal de entrada  (junio-2016) acumulaba una rentabilidad del +6%. A pesar de que todavía no se hablaba demasiado de ello en los medios, la verdad es que todo hacía presagiar que las alzas no habían hecho más que comenzar. La operativa de largo plazo es mucho más fácil que la especulación a corto plazo.

Sólo han pasado 3 trimestres desde entonces, pero el escenario ha sufrido un cambio radical. En primer lugar, ahora todos los medios hablan de las importantes subidas alcanzadas por los bienes inmuebles en los últimos años. Y, en segundo lugar, la tendencia alcista se ha acelerado y ahora su pendiente es mucho más acusada. El índice Madrid se ha disparado hasta los 9.700 puntos y eso se traduce en una plusvalía del +22% para nuestra señal de entrada (7.900 puntos). No está nada mal para una operación que acaba de cumplir los 22 meses de vida.


En el gráfico se aprecia como la estructura del precio ha cambiado totalmente. Antes veíamos una curva con movimientos lentos y apariencia bajista, pero ahora ya no se puede esconder que nos encontramos ante una tendencia alcista (muy alcista). La última señal de entrada la tuvimos hace tan sólo dos meses con el breakout del nivel 9.100 puntos.

Desde los mínimos de diciembre-2014 (7.400 puntos), la subida total ha sido del +31%. Y la realidad es mucho mejor: la rentabilidad Total Return (incluyendo los ingresos por alquiler) ha sumado un espectacular +61% en estos tres años y medio de ascensos. Ya se nos van escapando las oportunidades para subirnos al tren alcista, probablemente 2018 sea el último año para tomar posiciones a tiempo...

Vivienda: Renta un +9,5% anualizado a largo plazo


Así como el año pasado todavía había gente que mostraba sus dudas acerca de que la crisis inmobiliaria hubiese acabado, este año ya sólo encontramos defensores de la inversión en bienes inmuebles. Los tiempos han vuelto a cambiar y ya estamos plenamente inmersos en el ciclo alcista iniciado en 2015.

Sin embargo, a pesar del período bajista 2007-2015, los resultados han sido más que notables durante estos últimos 20 años. Desde 2000, la plusvalía Total Return acumulada (incluyendo ingresos por alquiler) ha sido de un +417%. Dicho de otro modo, la rentabilidad anualizada de la Vivienda ha sido de un más que notable +9,5% desde 2000. Y eso que hemos estado oyendo hablar de la crisis durante años...


Si no tienes claro si un +9,5% anualizado es mucho o poco, vamos a echarle un vistazo a la Bolsa. Desde 2000, el Ibex Total Return (que incluye ingresos por dividendos) ha subido un +76% o, lo que es lo mismo, ha alcanzado una rentabilidad del +3,1% anualizado. Por tanto, estamos hablando de que la vivienda ha conseguido 6,4 puntos favorables de diferencia cada ejercicio durante los últimos 20 años.

Si hubiésemos invertido 100.000 euros en 2000, hoy en día tendríamos 176.000 euros si nos hubiésemos posicionado en Bolsa o dispondríamos de 517.000 euros si hubiésemos comprado Bienes Inmuebles. ¿Realmente ha sido tan grave la crisis inmobiliaria o es que ha habido muchos inversores que se han aprovechado del miedo de la gente de a pie? Por desgracia, esto no es la primera vez que pasa, ya hemos hablado aquí de las crisis inmobiliarias recurrentes.

Pues nada, eso es todo (que no es poco) por ahora. La verdad es que la vivienda está empezando a subir a ritmo de doble dígito anual y, por tanto, eso significa que ya hemos entrado en la fase intermedia del ciclo alcista. Todavía quedan oportunidades de inversión, pero lo más probable es que vayan desapareciendo de aquí al final del ejercicio...

Saludos.

sábado, 14 de abril de 2018

Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa (4/4)


(Continuación de la tercera parte: Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa - 3/4)

Rentabilidad de la estrategia durante los últimos 5 años


Una vez más, se mantienen las posiciones de las diferentes variantes de la estrategia. Las rentabilidades acumuladas durante estos 5 años se mueven dentro del rango comprendido entre el +38% y el +66%. Son resultados que, aún sin ser espectaculares, ya comienzan a ser más que aceptables. Toda operativa que sea capaz de superar el +50% en 5 años se merece el derecho a ser tratada como un sistema de inversión en toda regla. Obviamente, a todo el mundo le gustaría alcanzar el +100% de plusvalía, pero debemos ser razonables cuando nos enfrentamos a los mercados financieros y tener en cuenta el riesgo asumido para alcanzar nuestros objetivos.


Por lo que respecta a las rentabilidades anualizadas, las estrategias se mueven entre el +6,6% y el +10,6%. En realidad, todas las variantes obtienen notables resultados salvo la que incorpora a las materias primas entre sus activos. Si quitamos los recursos naturales, los sistemas de inversión obtendrían entre un +9% y un +10%, resultados que encajan perfectamente con la rentabilidad histórica de los mercados bursátiles. Lo normal es que, a largo plazo, los rendimientos se vayan ajustando en torno a dichos porcentajes, pero no hay que dar nada por supuesto.

En cuanto al drawdown máximo, en estos últimos 5 años ha quedado bastante controlado, con un mínimo en 19% y un máximo en 23%. A diferencia de los ciclos anteriores, ahora ya estamos hablando de excursiones adversas que se mueven por debajo del 25%. Se trata de niveles asumibles por el inversor promedio y mucho más sostenibles en el tiempo. Lo ideal es que siguieran moviéndose por debajo de dicho umbral en los plazos más largos, pero se trata de un objetivo complicado teniendo en cuenta que operamos sin stoploss asociados.


Estrategia de Cartera Pasiva Tambolsa


Valorando los resultados obtenidos por la cartera pasiva durante los 3 ciclos analizados, podemos decir que los rendimientos han quedado muy afectados por la crisis inmobiliaria de 2008. Al tratarse de operativas que trabajan sin stoploss, tienen un comportamiento muy direccional en relación con los mercados. Si el activo se encuentra en una fuerte tendencia alcista, la estrategia también acumulará rentabilidad en sintonía con la evolución del precio. Por contra, si el activo comienza a desplomarse sin respetar ningún soporte, nuestra cartera no está protegida por ningún stoploss y replicará las caídas del gráfico.

Dicho esto, hay que comentar que los resultados del ciclo más largo son peores de lo esperado. Es bien sabido que el rendimiento histórico de los mercados norteamericanos durante el siglo XX se mantuvo en torno al 10% anualizado. Sin embargo, los resultados de nuestra prueba han arrojado rentabilidades que se mueven entre el +4,8% y el +6,6% . Si eliminamos la variante de materias primas, podemos concluir que nuestra estrategia se habría quedado en torno a un +5 ó un +6% anualizado. Y esos resultados casi pueden ser alcanzados por unos buenos fondos mixtos que operen activamente en los mercados.

Podríamos decir que esta rentabilidad tan baja está causada por la amplía diversificación de activos que tiene la estrategia. Y sería una buena justificación sino fuera por el hecho de que esta cartera tan diversificada no ha servido para reducir el drawdown de la operativa (recordemos que este parámetro se ha quedado por encima del 50% en todos los casos). Por tanto, me reafirmo en decir que este tipo de sistemas de cartera pasiva únicamente son recomendables para inversores que tengan un horizonte temporal de inversión de largo o de muy largo plazo. En caso contrario, lo mejor es abstenerse de emplearlas y buscar operativas más activas.


Conclusiones acerca de la Cartera Pasiva Tambolsa


Esta es la primera vez que en el blog mostramos históricos de una cartera pasiva y la verdad es que en las conclusiones pensaba estar hablando de rentabilidades en torno al 10% anualizado. Sin embargo, hay que ceñirse a los resultados y estos se han quedado aproximadamente en la mitad de lo esperado. Tendremos que observar si durante los próximos años se va cerrando este gap o si, por contra, se van consolidando los ratios obtenidos durante las dos primeras décadas del presente siglo. Tengamos en cuenta que nada nos asegura que los promedios del siglo XXI coincidan con los del siglo XX.

En cualquier caso, yo sería muy cuidadoso antes de comenzar a operar únicamente con una cartera pasiva. Ya lo he dicho en alguna ocasión, pero no está de más volver a repetirlo. En mi caso, normalmente yo opero con una combinación de carteras pasivas y de estrategias activas. Me gusta usar la ponderación de las carteras pasivas para el asset allocation, pero soy consciente de que me siento más cómodo empleando estrategias activas para determinar el timing de entrada/salida. De esta forma, se disminuye el drawdown y se incrementa el ratio de Calmar.

Obviamente, si vuestro horizonte temporal es de muy largo plazo, entonces las carteras pasivas podrían ser una solución poco exigente en cuanto a horas de dedicación. En períodos superiores a los 20 años, aunque tengamos que soportar un drawdown superior, la rentabilidad anualizada de una cartera pasiva debería ser similar a la de una estrategia activa. Podrían ser buenas operativas para su utilización en planes de pensiones, por ejemplo, sobre todo si no queremos dedicar demasiado tiempo a examinar los gráficos y a estar entrando y saliendo de los mercados.


En un futuro intentaremos echarle un vistazo a otros tipos de carteras pasivas, para verificar si los resultados se aproximan a los obtenidos hoy en el post. A pesar de lo que nos digan, es trabajo nuestro comprobar si las estrategias publicadas efectivamente se traducen en las rentabilidades prometidas. Por desgracia, en muchas ocasiones he analizado sistemas que, según sus autores, ganaban un 20% o un 30% anual y me he encontrado con la decepcionante realidad de que apenas son capaces de batir a los índices de referencia. Así que cuidado con las recomendaciones de los gurús y no deis nada por supuesto...

Pues nada, eso es todo lo que había que comentar con respecto a la Cartera Pasiva Tambolsa. Espero que lo indicado os sirva de ayuda a la hora de decidir qué es lo mejor para vuestra cuenta de inversión. En cualquier caso, podéis dejarme cualquier pregunta aquí abajo y yo intentaré responderla lo antes posible.

Saludos.

jueves, 12 de abril de 2018

Club 2040: Ligera caída hasta -3% de minusvalía

Ya hemos cerrado el primer trimestre y las cosas no nos han ido del todo bien durante este último mes de trading. Los mercados internacionales no logran distanciarse de los soportes medio plazo y eso se está notando en la evolución de nuestra cuenta. El aspecto de los índices bursátiles sigue siendo poco prometedor, pero mientras aguanten los niveles clave no hay motivos técnicos reales para abandonar nuestras posiciones de largo plazo. Lo más probable es que en este segundo trimestre del ejercicio veamos (por fin) si hay reconstrucción alcista o si se confirma el inicio de un movimiento bajista de importantes dimensiones.

Club 2040: Ligera caída hasta -3% de minusvalía


En el anterior repaso comentábamos que la cuenta había entrado en pérdidas por primera vez en este ejercicio 2018 (ver post Club 2040: Entramos en ligeras pérdidas). A pesar de todo, indicábamos que había que mantener la calma mientras no se perforase el soporte clave de los 2.550 puntos en el SP500. Curiosamente, a pesar de la debilidad mostrada por los mercados durante marzo, dicho nivel continúa siendo respetado. Eso sí, la volatilidad se ha disparado y eso hace que en una simple semana pasemos de un escenario potencialmente alcista a otro claramente bajista. Es lo que suele ocurrir cuando los precios deambulan cerca de soportes.

Si nos fijamos, en este último mes los índices internacionales han realizado un movimiento de ida y vuelta. A principios de marzo, el SP500 subió con fuerza hasta los 2.800 puntos para, ya en la segunda quincena del mes, desplomarse hasta los 2.580 puntos. Desde ahí está experimentando un pequeño rebote y, por ahora, el soporte está funcionando. En cualquier caso, el escenario es de gran debilidad. En estos momentos, las minusvalías quedan del siguiente modo: SP500 cae hasta -4%, Eurostoxx hasta -7%, Nikkei hasta -10%, Ibex hasta -8% y Emergentes hasta -3%. Las espadas siguen en todo lo alto.


En el gráfico anterior se aprecia la evolución tanto de nuestra cuenta como del benchmark asociado. A cierre de marzo, la cartera acumula una minusvalía del -3% mientras que, en paralelo, el Eurostoxx cae hasta el -7%. Esto significa que, en estos momentos, mantenemos una diferencia favorable de 4 puntos con respecto al índice de referencia. Nada de lo que vanagloriarse, sin embargo, teniendo en cuenta que la estrategia sigue inmersa en números rojos. Toca aumentar la vigilancia sobre el mercado y tratar de restaurar las cosas de aquí hasta el final del ejercicio.

Composición de la cartera Club 2040


A pesar de los movimientos de ida y vuelta, en marzo no hemos realizado ningún cambio en la composición de la cartera. Ya sé que la volatilidad ha aumentado pero, en realidad, los soportes de medio plazo siguen vigentes y, por tanto, todavía no ha llegado el momento de cerrar posiciones. Es posible que dentro de un mes el escenario ya nos haya dado señales de venta, pero en estos momentos todavía es pronto para ejecutar stops. Dejemos que sean las estructuras técnicas las que nos vayan diciendo cuándo tenemos que abandonar y no tratemos de anticiparnos a la evolución del precio.

Dicho lo anterior, las posiciones que a día de hoy tengo activas con lotaje del 100% son las siguientes: Carmignac Patrimoine con un rendimiento del -1%, Bestinfond con un -3%, Bestinver Bolsa con un 0%, GS Emerging Markets con un -4%, Seilern Stryx World Growth con un +3% y Candriam Emerging Markets con -1%. El resto de los fondos los mantenemos en cartera, pero con un 10% del lote máximo (como ya sabéis, 10% es el lotaje mínimo que actualmente tengo establecido para los activos de la cuenta de largo plazo).


¿Qué podemos esperar de las siguientes semanas? Bueno, en principio es importante que no realicemos operaciones mientras el mercado no produzca señales claras. ¿Y cuáles serían esos niveles relevantes? Como ya llevamos comentando desde hace algún tiempo, hay que vigilar estrechamente el soporte de medio plazo del SP500, situado en torno a los 2.550 - 2.560 puntos. Mientras el precio se mantenga por encima de dicha cota, lo más razonable será quedarse dentro del mercado.

En cambio, si finalmente se pierden los 2.550 puntos, tendríamos que empezar a cerrar las posiciones más débiles de la cartera y, acto seguido, poner un ojo sobre el soporte clave de largo plazo, situado en los 2.300 puntos. Lo importante es mantener la calma ante todo el proceso correctivo actual.

Pues nada, eso fue todo lo que dio de sí el primer trimestre del año. Aunque las cosas no están fluyendo tan bien como desearíamos, la parte buena es que aún nos quedan 3 trimestres para solucionar la situación y alcanzar los objetivos previstos para el final del ejercicio. Nos vemos dentro de 4 semanas...

Club 2040

Saludos.

sábado, 7 de abril de 2018

Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa (3/4)


(Continuación de la segunda parte: Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa - 2/4)

Rentabilidad de la estrategia en el ciclo 2008-2018


Una vez vistos los gráficos de las 4 variantes, ya podemos sacar conclusiones de la estrategia. Las rentabilidades de las 4 metodologías se mueven entre el +34% y el +55% para los 10 años analizados. En cualquier caso, se trata de rendimientos muy pobres para una inversión sostenida durante una década completa. Podríamos justificarlo diciendo que en 2008 comenzó la crisis inmobiliaria pero, aún así, los sistemas tendrían que haberse reconstruido al alza con mayor rapidez. Unos números tan bajos parecen transmitir que la filosofía subyacente de la estrategia no es la más adecuada para batir a los mercados financieros.




Si nos centramos en las rentabilidades anualizadas, podemos apreciar que los números se mueven entre el +2,9% y el +4,4%. Hay una diferencia importante entre ambos resultados: mientras que el 2,9% sólo nos va a servir para cubrir la inflación, el 4,4% nos permitirá ir incrementando ligeramente el capital de nuestra cuenta. En cuanto al drawdown, se observa que los datos muestran escasa dispersión y todos se encuentran entre el 53% y el 56%. En cualquier caso, se trata de caídas por encima del 50% que hay que tener muy en cuenta a la hora de operar con estas estrategias.

En líneas generales, los resultados de todas las variantes durante el ciclo 2008-2018 han sido bastante deficientes. La crisis inmobiliaria de 2008 ha llevado los drawdowns por encima del 50% en todos los casos y lo peor es que, posteriormente, ninguna de las carteras pasivas ha sido capaz de capturar grandes ganancias. Aquí se ven claramente los problemas de operar con sistemas de inversión que no se apoyan en ningún tipo de stoploss. Pero bueno, si nuestro horizonte es de muy largo plazo y somos capaces de soportar la pérdida de la mitad de nuestra cuenta, tarde o temprano las rentabilidades de las estrategias deberían acercarse de nuevo al +10% anualizado alcanzado durante el siglo pasado por la bolsa norteamericana.

Evolución de la estrategia durante los últimos 5 años


Vamos a centrarnos, por último, en los últimos 5 años para evaluar las diferencias existentes con los otros ciclos analizados. Desde el año 2013 ya no hemos sufrido ninguna crisis financiera relevante y eso se tendría que notar en las rentabilidades alcanzadas por las carteras. En cualquier caso, es necesario que hagamos los números para verificar nuestras proyecciones. Es importante que no demos nada por supuesto ya que, en caso contrario, en muchas ocasiones nos llevaremos alguna sorpresa desagradable que se traducirá en pérdida de nuestro capital.


Ahora los números son mejores y la cartera pasiva alcanza un rendimiento acumulado del +38% durante los últimos 5 años. Sigue sin ser un resultado espectacular, pero al menos ya entra dentro de lo razonable. De hecho, si nos fijamos, este dato supera a la rentabilidad alcanzada por la misma cartera durante el ciclo 2008-2018. Es curioso observar dicho comportamiento, pero tiene sentido que sea así si estamos trabajando con mercados que llevan 5 años con importantes tendencias alcistas y con escasas correcciones relevantes. No tenemos más que fijarnos en la bolsa norteamericana para constatar lo comentado.

A partir de los datos anteriores podemos indicar que la cartera pasiva Bolsa & Materias Primas ha alcanzado un rendimiento anualizado del +6,6% en el período 2013-2018. Ahora, por fin, ya podemos afirmar que somos capaces de batir a los fondos de renta mixta. Por lo que respecta al máximo drawdown, en estos últimos años ha quedado reducido al 23%. A diferencia de todas las pruebas anteriores, esta vez ya ha quedado por debajo del 50%. Se trata de una caída asumible para una estrategia de largo plazo, tanto activa como pasiva.


Si pasamos a la variante Inmobiliaria, los números mejoran aún más. En los últimos 5 años el rendimiento acumulado de la cartera se ha situado en el +60%. Como vemos, ha superado en 22 puntos el rendimiento de la variante de las materias primas. Ya lo dijimos más arriba, pero esto confirma una vez más que el posicionamiento en recursos naturales sólo sería recomendable para sistemas de especulación de corto/medio plazo y no para estrategias de inversión de largo plazo. El problema es que, a diferencia de otros mercados, las materias primas no suelen dibujar tendencias alcistas seculares.

A partir del gráfico anterior podemos inferir que la cartera pasiva Bolsa & Inmobiliaria ha alcanzado una rentabilidad anualizada del +9,8%. Se trata de un resultado más que aceptable y que, ahora sí, se mueve más o menos en la línea del rendimiento anualizado de la bolsa durante el siglo XX. Por lo que respecta al máximo drawdown, se sitúa en un bajo 19%, umbral que podría ser mantenido indefinidamente por cualquier inversor cuyo horizonte se encuentre en el largo plazo. La verdad es que los resultados no tienen nada que ver con los del ciclo 2008-2018.


Pasamos ahora a las variantes puras de Bolsa. La cartera extendida se ha situado en una rentabilidad acumulada del +66%. Por tanto, ha sido capaz de superar por 6 puntos a la cartera inmobiliaria y por 28 puntos a la variante de materias primas. Esto va más en línea con lo esperado, ya que los mercados bursátiles internacionales se han estado comportando muy bien durante los últimos ejercicios. En cualquier caso, los REIT también suelen obtener buenos resultados a largo plazo y lo presumible es que esa diferencia de 6 puntos se vaya cerrando con el paso de los años.

Continuando con la revisión, podemos decir que la cartera pasiva Bolsa Extendida ha alcanzado un rendimiento anualizado del +10,6% durante los últimos 5 años. Mejora los resultados de las otras dos variantes y también supera la rentabilidad histórica de la Bolsa. Por lo que respecta al drawdown máximo, queda fijado en el 21%. Se trata de un umbral ligeramente superior al anterior, pero todavía es lo suficientemente bajo como para no causar excesivas preocupaciones a los inversores de a pie. Como se aprecia, todas las variantes están manteniendo sus drawdowns por debajo del 25%.


Pasamos a continuación a la última variante de la estrategia. El rendimiento acumulado durante los últimos 5 años por la cartera de Bolsa Básica se ha quedado en el +54%. Tal y como ocurrió en los otros dos ciclos analizados, esta vez tampoco ha conseguido superar ni a la cartera de Bolsa extendida ni a la cartera REIT. Eso sí, sus números ahora han quedado más cerca de estas dos variantes que de la operativa de materias primas. Objetivamente no se trata de un mal resultado, pero la realidad es que personalmente esperaba más de esta estrategia compuesta por 6 activos de gran calidad.

A partir de la prueba realizada, podemos concluir que la cartera pasiva Bolsa Básica ha obtenido una rentabilidad anualizada del +9,0% durante el período 2013-2018. Aunque inferior a las dos variantes anteriores, sigue tratándose de un buen resultado, sobre todo pensando en el largo plazo. En cuanto al drawdown máximo, aquí sube ligeramente hasta el 23%. Como hemos ido viendo, en todos los casos los sistemas han sido capaces de mantener la máxima excursión adversa por debajo del 25%. Eso es algo que agradecerá cualquier inversor que lleve ya algún tiempo dedicándose a esto.

Tip: ¿Qué es mejor? ¿Invertir en Oro o invertir en Acciones?

(Continuará en la cuarta parte: Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa - 4/4)

jueves, 5 de abril de 2018

Fuerza Ibex: Sin cambios relevantes en marzo

Hemos cerrado el primer trimestre del ejercicio y la verdad es que no hay mucho que contar sobre marzo. Nos hemos pasado todo el mes fuera de la renta variable y eso se ha notado en la evolución de nuestra curva de capital. Seguimos más o menos en el mismo lugar que hace 4 semanas y así van a continuar las cosas a corto plazo. Todavía no vemos reconstrucción alcista en el mercado español y, por tanto, nos mantendremos al margen durante algún tiempo más. Los índices se encuentran bastante laterales y eso hace que todavía sea complicado predecir por dónde se van a definir...

Fuerza Ibex: Sin cambios relevantes en marzo


El mes pasado comentábamos que, debido a una mala operativa en el mercado, la cartera había entrado en minusvalías en 2018 (ver post Fuerza Ibex: Entramos en pérdidas en el ejercicio). Nos saltaron todos los stops de nuestras posiciones y nos hemos quedado al margen de la renta variable desde entonces. La idea era esperar a la formación de alguna estructura de reconstrucción alcista, pero dicho evento no se ha producido. Por tanto, nuestra curva de rentabilidad seguirá dibujándose plana mientras no aparezcan nuevas oportunidades en España. 

De hecho, los índices internacionales han esbozado movimientos de ida y vuelta durante marzo. Mientras que en la primera quincena vimos como el SP500 subía hasta los 2.800 puntos, en la segunda mitad hemos sido testigos de un desplome hasta los 2.580 puntos. La volatilidad se ha disparado y eso hace más complicado identificar puntos de entrada óptimos. En estos momentos las minusvalías quedan del siguiente modo: SP500 cae hasta -4%, Eurostoxx hasta -7%, Nikkei hasta -10%, Ibex hasta -8% y Emergentes hasta -3%. Hasta los países emergentes parecen estar ya apuntándose a los descensos generalizados...


En el gráfico anterior se aprecia la evolución de nuestra cuenta y del benchmark asociado. Tras un movimiento plano durante las últimas semanas, la rentabilidad de la cartera en 2018 se sitúa en torno al -5%. En paralelo, el Ibex sube ligeramente y reduce sus minusvalías hasta el -8%. Eso significa que, en estos momentos, la ventaja a nuestro favor queda establecida en 3 puntos. Todo sigue, por tanto, más o menos igual que hace 4 semanas. Continuamos a la espera de que aparezcan oportunidades para volver a subirnos al tren del mercado doméstico.

Composición de la cartera Fuerza Ibex


Por lo que respecta a la composición de la cartera, ya hemos dicho que no se han realizado cambios relevantes en la misma y, por tanto, la ponderación continúa estando igual que a finales de febrero. De hecho, ahora mismo no tenemos ningún valor en observación y simplemente estamos a la espera de que aparezca alguna figura de reconstrucción alcista en el Ibex. Los movimientos de nuestro índice durante los últimos meses están perfectamente enmarcados dentro de un canal bajista de medio plazo. En realidad, mientras no se supere el nivel psicológico de los 10.000 puntos, poco más hay que decir del mercado español.

Por tanto, en estos momentos dejamos posicionado todo nuestro capital en el fondo Carmignac Patrimoine a la espera de que pase la tormenta. La situación en Europa es complicada y lo único que nos está salvando del abismo es la resistencia a caer del mercado norteamericano. Si, en un momento dado, EE.UU. decidiera dejar de luchar sobre los soportes, la sangría en los índices europeos podría ser descomunal. Ahora las minusvalías se mueven en el entorno del 8%-10%, así que no quiero pensar en las consecuencias si el Dow Jones perdiera niveles clave.


La resolución del escenario actual en las principales plazas internacionales va a depender, como no podía ser de otro modo, del comportamiento del SP500 durante las próximas semanas. Tras tocar en la cota de los 2.800 puntos, el índice marcó hace poco un mínimo relativo en el nivel 2.580 puntos. El soporte clave para el medio plazo sigue estando en los 2.550 - 2.560 puntos, tal y como ya dijimos hace algún tiempo, mientras que el soporte secular de largo plazo habría que situarlo en los 2.300 puntos. Mientras el nivel 2.550 aguante, todos podremos respirar tranquilos pero, por el contrario, la pérdida del mismo daría el pistoletazo de salida a desplomes de grandes dimensiones en la mayoría de los mercados globales.

Eso es todo por lo que respecta al mes de marzo. Hemos cerrado el primer trimestre con pérdidas y eso nunca es buena noticia. Al menos, sabemos que aún tenemos tres trimestres por delante para tratar de enderezar el rumbo. Veamos si el mercado norteamericano lo permite...

Saludos.

sábado, 31 de marzo de 2018

Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa (2/4)


(Continuación de la primera parte: Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa - 1/4)

Rentabilidad de la estrategia desde el año 2005


Una vez vistos los gráficos de las 4 variantes, ya podemos sacar conclusiones de la estrategia. Las rentabilidades de las 4 metodologías se mueven entre el +86% y el +132% para los 13 años analizados. Hay estrategias activas que son capaces de alcanzar el +1.000% por década, así que estos resultados no impresionan demasiado. Sin embargo, hay que reconocer que estamos operando con carteras pasivas y que, por tanto, el trabajo dedicado es mínimo. Si lo pensamos detenidamente, tampoco están tan mal dichas rentabilidades para unos sistemas de inversión que no nos exigen apenas intervención.


En cuanto a las rentabilidades anualizadas, las 4 carteras pasivas se han estado moviendo dentro del rango situado entre el +4,8% y el +6,6%. No se trata de una gran diferencia en el corto plazo, pero no opinaremos lo mismo al final de un ciclo de 20 años. Con un capital de 100.000 euros, al cabo de 20 años acabaremos con 260.000 euros si el rendimiento es de 4,8% y con 360.000 euros si hablamos del 6,6%. Es la magia del interés compuesto. En cualquier caso, no se trata de rentabilidades espectaculares, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos ponderados al 100% en renta variable.

Por último, llegamos al apartado de las caídas. Por lo que respecta a este tema, las máximas excursiones adversas de las 4 variantes se mueven entre el 53% y el 59%. Se trata de una dispersión reducida, pero no oculta el hecho de que estamos ante drawdowns elevadísimos. Aún así, hemos de tener en cuenta que estas caídas del 50% son típicas de los sistemas pasivos y de las estrategias de value investing. Más que tachar a las carteras pasivas de inviables, lo que tenemos que hacer es analizar nuestra propia psicología y determinar si estos sistemas encajan con nuestra filosofía de inversión.

Evolución de la estrategia en el ciclo 2008-2018


Vamos a echarle ahora un vistazo al último ciclo de medio plazo de 10 años. Para ello, nos fijaremos en el comportamiento de las diferentes carteras pasivas durante el período 2008-2018 donde, obviamente, los resultados continuarán estando afectados por la crisis inmobiliaria de 2008. A priori los drawdowns máximos deberían ser similares a los obtenidos anteriormente, pero habrá que comprobar si se siguen manteniendo las rentabilidades anualizadas (o no). Al igual que antes, iremos repasando una a una las 4 variantes de la estrategia.


En la imagen anterior se aprecia que la rentabilidad obtenida por la cartera durante los últimos 10 años ha sido del +34%. No hay mucho que comentar sobre estos resultados. Cuando uno decide mantener una inversión toda una década, lo mínimo que se puede esperar es duplicar el capital. La realidad es que un +34% apenas sirve para cubrir la inflación durante ese mismo período. De hecho, hubiésemos conseguido el mismo resultado con un fondo de retorno absoluto del 3% anual y el sufrimiento hubiera sido mucho menor durante todo el camino.

Por lo que respecta a la rentabilidad anualizada, la cartera pasiva Bolsa & Materias Primas se ha quedado en un ínfimo +2,9%. Un rendimiento que, como hemos dicho, no serviría para incrementar el capital una vez descontada la inflación. Y lo peor de todo es que el máximo drawdown asociado a la estrategia se sitúa en el 53%. Desde cualquier punto de vista, no es aceptable operar con un sistema que incurre en caídas superiores del 50% para obtener rentabilidades anualizadas de sólo el +3%. Se mire como se mire, la ecuación beneficio/riesgo no sale demasiado bien parada.


Pasamos ahora a la cartera Bolsa & Inmobiliaria y en el gráfico se puede apreciar que el resultado acumulado de esta variante se ha situado en el +55% durante esta última década. Sigue siendo una rentabilidad realmente escasa, aunque hay que destacar que supera en 21 puntos a la de la variante anterior. Las materias primas han seguido sin tener un buen comportamiento durante el último ciclo de 10 años y eso se deja notar en la cartera con mayor número de activos. Si sois conservadores, mucho cuidado a la hora de incorporar este tipo de inversiones a vuestra cuenta.

Dicho lo anterior, hay que comentar que la cartera pasiva Bolsa & Inmobiliaria ha alcanzado una rentabilidad anualizada del +4,4%. Siguen siendo unos números escasos pero, al menos, ya no son tan insignificantes como los del primer caso. En cuanto al drawdown máximo, en esta ocasión se ha incrementado hasta el 56%. Nada que añadir con respecto a lo dicho más arriba, seguimos teniendo una relación desproporcionada entre la máxima excursión adversa y la rentabilidad de la estrategia. No es recomendable trabajar con estos ratios.


El gráfico anterior corresponde a la evolución de la tercera variante de la estrategia. La rentabilidad en el ciclo 2008-2018 fue del +55%. Curiosamente, y sin que sirva de precedente, el resultado es idéntico al de la variante inmobiliaria. La crisis inmobiliaria de 2008 ha hecho que, durante estos últimos años, la correlación entre la bolsa y los REIT se incremente notablemente así que no deben sorprendernos estos números. Eso sí, tengamos en cuenta que esto no es así de forma permanente y tarde o temprano la correlación volverá a situarse en torno al promedio histórico del 50%.

Seguimos con los datos. La cartera pasiva Bolsa Extendida ha alcanzado una rentabilidad anualizada del +4,4% en esta última década. Y el drawdown máximo también es muy similar al de la variante anterior: en este caso queda situado en el 55%. Seguimos viendo caídas por encima del 50%, lo cual es típico de los sistemas pasivos de largo plazo. Si vamos a trabajar con esta metodología, debemos estar preparados para soportar la pérdida de la mitad de nuestro capital. Si abandonamos cuando las caídas empiezan a ser abultadas, nuestra cuenta cerrará con minusvalías y ya no podremos disfrutar de la recuperación posterior de la estrategia.


Por último, vamos a echar un vistazo a la cartera Bolsa Básica. Tal y como se aprecia en la imagen, la rentabilidad en el ciclo 2008-2018 fue del +34%. La verdad es que esperaba más de esta variante de la estrategia, pero la realidad es que únicamente ha sido capaz de igualar el resultado de la cartera de materias primas (que, dicho sea de paso, era la peor de todas). Cierto es que en este período se ha sufrido lo más crudo de la crisis inmobiliaria de 2008 pero, aún así, esperaba que el rendimiento repuntara muy por encima del de sus variantes hermanas.

Lógicamente, la rentabilidad anualizada de la cartera pasiva Bolsa Básica se sitúa en el +2,9% (el mismo dato que para las materias primas). Nuevamente, nos encontramos con una estrategia que apenas es capaz de igualar a la inflación, con lo cual ya nos podemos olvidar de disfrutar de un crecimiento real de nuestro capital. Por lo que respecta al máximo drawdown, aquí estamos hablando de un 56%. Como hemos comentado anteriormente, se trata de un ratio beneficio/riesgo que no debería ser asumido por ningún inversor que no trabaje con el largo o el muy largo plazo.


(Continuará en la tercera parte: Historial de la Cartera Pasiva Tambolsa - 3/4)

viernes, 30 de marzo de 2018

Feliz Semana Santa 2018

Sólo un post rápido para desearos que paséis una feliz Semana Santa. Como siempre, hay que aprovechar todas las oportunidades que tengamos para desconectar del mercado.
¡Que paséis unos buenos días!
Saludos.


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